La Guerra Civil en Lleida dejó imágenes conmovedoras y recuerdos difíciles de olvidar, especialmente tras el bombardeo que sufrió la ciudad el 2 de noviembre de 1937. No hubo objetivos militares a abatir, sino que las bombas se dirigieron contra la población civil. Muchas mujeres y niños que esperaban en la entrada de un mercado, además de unos cincuenta niños y algunos profesores de un centro escolar, fueron parte de las víctimas. Cinco meses después, a finales de marzo de 1938, Lleida era bombardeada de nuevo. El día 3 de abril de aquel año, los soldados franquistas entraban victoriosos en la ciudad.

A finales de abril del 38, la Seu Vella, que aún seguía funcionando como cuartel militar, también fue utilizada como campo de concentración y clasificación de prisioneros a la espera de ser evacuados a la retaguardia franquista. Fue el caso de Domingo Mora Orozco, que entró el 12 de febrero de 1939 y salió cuatro meses y un día después. Nacido en el año 1916 en Altea (Alicante), Domingo compartió el hambre y los maltratos con diez compañeros más también procedentes de la misma población.

Este campo y prisión situado en el “Castillo Principal” dejó de funcionar como tal en agosto de 1940, según consta en la documentación conservada en el Archivo General Militar de Ávila.

Foto superior: Domingo Mora Orozco (cedida por la familia Mora)
Foto inferior: Fundación Catalunya-La Pedrera